CUERPO DORADO INMORTAL

LA LIBERACION O MUKTI NO ES EL FINAL DEL CAMINO...



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SRI AUROBINDO:

Su experiencia de la existencia de un estado superior al Nirvana o Mukti

Aurobindo había entrado en el estado de “Nirvikalpa samadhi”, el “Eso” de los textos sagrados del Vedanta, o lo que los budistas llamaban “Nirvana”, “liberación”, la meta final de las tradiciones místicas de todo el mundo que tan pocos alcanzan, incluso tras años de arduos esfuerzos. Pero este punto final solo sería el inicio de experiencias mucho más elevadas.

Explica Aurobindo: “Viví en ese Nirvana día y noche antes que empezara a admitir otras cosas en su seno o a modificarse en absoluto... finalmente empezó a desaparecer en una Supraconciencia mayor que venía de arriba... El aspecto de un mundo ilusorio se convirtió en otro en el que la ilusión solo es un pequeño fenómeno de superficie con una inmensa Realidad Divina detrás y una suprema Realidad Divina por encima y una intensa Realidad Divina en el corazón de todo lo que inicialmente había parecido una forma o sombra cinematográfica. Y esto no era una recaída en la prisión de los sentidos, no era una disminución o caída de la experiencia suprema. Más bien se presentaba como una intensificación y ampliación constante de la Verdad... El Nirvana de mi conciencia liberada resultó ser el comienzo de mi descubrimiento, un primer paso hacia la cosa completa, no el único verdadero logro posible ni incluso una culminación final” (Aurobindo, 1972, p.154). “El Nirvana no puede ser el final del Camino sin nada más que explorar... es el final del Camino inferior que pasa por la Naturaleza inferior y el comienzo de la Evolución Superior” (Aurobindo, 1969 a, p.71).

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En relación al cuerpo físico, Aurobindo decía: “En la tradición espiritual se ha considerado el cuerpo como un obstáculo incapaz de espiritualización o transmutación y un pesado lastre que ataba el alma a la naturaleza terrena y le impedía ascender a la plenitud espiritual en lo Supremo o a la disolución de su ser individual en lo Supremo. Pero, aunque esta concepción del papel del cuerpo en nuestro destino es suficientemente adecuada para una sádhana (disciplina espiritual) en que solo se vea la tierra como un campo de ignorancia y la vida terrena como una preparación para una retirada salvífica... es insuficiente para una sádhana donde se conciba una vida divina sobre la tierra y la liberación de la propia naturaleza terrena como parte de un objetivo total de encarnación del espíritu aquí. Si nuestra meta es una transformación total del ser, una transformación del cuerpo debe necesariamente formar parte de la misma. Sin ello no es posible una vida divina plena sobre la tierra” (Aurobindo, 1952c, p.43)


LA MADRE:

Su experiencia del Cuerpo Dorado

Tras experimentar por primera vez el Cuerpo Dorado, la Madre escribió: “ Había una impresión de poder, de calor, de oro. No era algo fluido, sino como un resplandor de polvo. Y cada una de estas cosas -no las puedo llamar partículas, ni fragmentos, ni puntos siquiera, a no ser que interpretemos 'punto' en el sentido matemático, como un punto que no ocupa espacio- era como oro vivo, un cálido polvo de oro. No se puede decir que fuera brillante, no se puede decir que fuera oscuro, y tampoco estaba hecho de luz tal como la solemos entender. Era una multitud de minúsculos puntitos de oro, ni más ni menos. Diría que tocaban mis ojos, mi cara. Y con un poder formidable. Y, al mismo tiempo, una sensación de plenitud, la paz de todo el poder. Era rico, era pleno. Era el movimiento más rápido, infinitamente más rápido que cualquier cosa imaginable. Y al mismo tiempo una paz absoluta, una tranquilidad perfecta” (Satprem 1975, p.280)






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