CUERPO DORADO INMORTAL

LA LIBERACION O MUKTI NO ES EL FINAL DEL CAMINO...



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RAMALINGA

Descripción del Cuerpo Dorado

Ramalinga describió en sus versos las etapas de la transformación que había experimentado:

1. La transformación del cuerpo humano mortal en el “Suddha Deham” o “Cuerpo Perfecto”, que se logra por la Compasión y la Devoción a Dios.

2. La transformación en el “Pranava Deham” o “Cuerpo de Gracia y Luz”.

3. La transformación en el “Gnana Deham” o “Cuerpo de Sabiduría y Gozo”, el cuerpo de Dios Supremo.

Suddha Deham o Cuerpo Perfecto

En muchos versos Ramalinga habla de cómo su cuerpo impuro se transformó en un cuerpo puro compuesto de elementos puros.

Oh, Señor del Amor Eterno! solo para concederme el Cuerpo Dorado, Tú te has fundido con mi corazón. Al fundirte conmigo,oh Amor Supremo, con la Luz de la Gracia has alquimizado mi cuerpo”

Ramalinga afirma que, siguiendo el Sendero Divino de Verdad y Pureza, el cuerpo más impuro se convertirá en un cuerpo puro e imperecedero.

El describió un “Principio de Luz” que es el único capaz de producir esta primera transformación. Este Principio tiene dos aspectos importantes: Compasión hacia todos los seres -paropakaram- y Meditación devocional -satvicharam-. Para Ramalinga el primero de estos aspectos era el más importante; si se adquiere, la Gracia vendrá fácilmente. Dios está presente en todos los seres vivos y todos los seres vivos están en Dios. Cultivando la humana compasión por todos los seres puede lograrse la Gracia de Dios (divina Compasión), de modo similar a la forma en que una chispa se convierte en una Luz radiante.

Asimismo enseñó que había que desarrollar otro aspecto del Principio de la Luz: la ardiente Devoción por Dios. La clave la constituye el pensamiento constante de Dios, rogando por su Gracia. En uno de sus versos expresa que hay que pensar incesantemente en Dios, hasta que se derrita uno en el Amor Divino. Entonces sobreviene el llanto y se cantan alabanzas a Dios, produciéndose en el discípulo un suave calor interno. Sin conocer este secreto, los yoguis han venido realizando prácticas ascéticas con la única finalidad de producir este calor (shuddi ushanam).

Cuando se desarrollan este Amor universal y este Calor sagrado, el cuerpo y el alma se encuentran preparados para el descenso de la Gracia bajo foma de Luz. Cuando esto sucede, el cuerpo material hecho de elementos impuros se transforma en un “Cuerpo de Luz Pura” que emite un resplandor dorado.

En otro verso Ramalinga afirma que este Cuerpo Dorado aparenta tener unos doce años de edad. Carece de actividades fisiológicas. No come, no digiere, no excreta, no crece ni envejece. Exteriormente posee una belleza llena de gracia y no proyecta ninguna sombra. Describiendo de un modo exquisito las etapas de la transformación de su cuerpo, Ramalinga dice que la dermis y epidermis se han vuelto extremadamente suaves; todos los nervios, músculos y tendones se han distendido poco a poco; los huesos, membranas y cartílagos se han vuelto muy flexibles; la sangre se ha coagulado; el semen se ha concentrado solidificándose; el cerebro y todas sus partes se han abierto como el capullo de una flor. Por todo el cuerpo fluye un Elixir; el rostro resplandece; la respiración es suave y refrescante; de las glándulas lacrimales brotan abundantes lágrimas; la boca se entreabre temblorosa y los oídos se llenan de dulces melodías. El cuerpo entero se refresca y todas sus partes visibles florecen en éxtasis. El corazón se hincha palpitante de Amor. El ego se desvanece, igual que los defectos mentales y emocionales. Una quietud tierna, amorosa y compasiva domina todo el organismo. El ardiente deseo de recibir la Gracia divina se desborda. El Amor Supremo llena el cuerpo, que es el templo de la Vida divina.

Ramalinga no solo describió su propia experiencia sino también la de todo aquel que fuera bendecido con el Suddha Deham o Cuerpo Perfecto. A este no afectan los cinco elementos (tierra, agua, fuego, aire y éter). Sus sentidos pueden percibir a distancia y tiene el Conocimiento universal. El tiempo, el espacio y las leyes de la naturaleza no lo limitan. No precisa de alimento, sueño ni sexo. Su cuerpo no envejece ni puede ser herido por ninguna clase de arma. Goza del Poder de crear y destruir, pudiendo resucitar a los muertos y devolver la juventud a los cuerpos de los ancianos. Es omnipotente, omnisciente y omnipresente.

Pranava Deham o Cuerpo de Gracia

Ramalinga describió una posterior transformación del Cuerpo Perfecto en el Pranava Deham o Cuerpo de Gracia. Según afirmó, puede verse pero no tocarse. Parece un niño celestial de unos cinco a ocho años de edad. Domina todos los siddhis o poderes yóguicos. Sus descripciones sobre este estado recuerdan las de Boganathar sobre Bala Murugan (el Señor Murugan de niño).

En uno de sus versos Ramalinga asegura haber experimentado esta transformación y evolucionado aún más. Al hacerlo, la Suprema Gracia se manifestó como Dicha absoluta.

Gnana Deham o Cuerpo de Gozo

Ramalinga expone cómo llegó a experimentar la transformación última y más elevada: la transmutación en la Divinidad, que describió como la fusión con el Cuerpo del Dios Supremo. Este Cuerpo de Gozo, o Gnana Deham, es omnipresente pero imperceptible para los sentidos.

En uno de sus versos afirma que el Ser Supremo no solo fue tan benevolente que se fundió con su propio cuerpo sublime, sino que además le llevó al Estado de Gracia y Divinidad más elevado, a saber, Suddha Shivam.

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Por los incidentes de su vida que han quedado registrados, puede verse que Ramalinga podía multiplicar su forma física en varios lugares (al mismo tiempo) para ser visto por las personas tanto en multitudinarias reuniones como cerca de sí mismas; él tenía el poder de hacer su discurso claramente audible para toda su gran audiencia, igual para el alejado que para el próximo (esto es, independientemente de la distancia con respecto a él), sin cambiar su tono o la fuerza de su voz. Su cuerpo se volvió tan luminoso y rebosante de Luz que todos los intentos de fotografiarlo fallaron; nada de su cara, figura y miembros salió en el negativo de la foto salvo la vestidura blanca que él vestía. El no proyectaba sombra sobre el suelo. Al andar, sus pies no dejaban huellas.

Ramalinga cubría todo su cuerpo, menos la cara y los pies, con una larga vestidura blanca. En la última parte de su vida, sus ojos habían llegado a ser tan luminosamente poderosos con la Luz divina del Conocimiento que él tenía que cerrar uno de sus ojos e incluso cubrirlo con la parte superior de su ropaje por algunos días. Para satisfacer a los discípulos más inquisitivos, en una ocasión él lo descubrió y abrió cuando un deslumbrante resplandor de Luz salió de sus ojos, el cual fue visto con más brillo aún que los rayos del sol. Ramalinga enseguida lo cerró y cubrió de nuevo explicando que ellos (los discípulos) no podrían acercarse demasiado a él a menos que él cerrara y cubriera uno de sus ojos. Es evidente que los dos ojos abiertos al mismo tiempo desprendían tan intensamente poderosa y concentrada Luz divina que podían dañar a las personas no purificadas en torno a él. El hace referencia a que sus dos ojos fueron favorecidos por la Suprema Gracia con la bondad o la esencia de la Luz para realizar los actos maravillosos de la Voluntad divina. Su asistente personal cayó una vez en un trance de superior consciencia cuando vió accidentalmente los ojos de su maestro que este abrió tras un estado de meditación y el asistente estuvo en trance durante cuatro o cinco días, quedándose en silencio después por varios meses. También es bien conocido que él podía cambiar por su simple mirada un no-vegetariano en vegetariano.

En cualquier caso la naturaleza y la grandeza de la transformación de su cuerpo están más allá de nuestra comprensión. Ramalinga dijo a su discípulos con toda humildad que los detalles de esa transformación eran tantos y tan especiales que Dios los revelaría abiertamente a su debido tiempo, cuando el Camino de la Luz de Gracia prevaleciera en el mundo.


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